UNIDAD SINDICAL EN LA PLAZA DE MAYO: LAS DOS CTA MARCHARON Y CONFLUYERON EN EL CIERRE DEL AYUNO ECUMÉNICO CONTRA LAS POLÍTICAS DE AJUSTE

EN EL MARCO DE LA JORNADA NACIONAL DE PROTESTA, LAS CENTRALES OBRERAS MOVILIZARON MASIVAMENTE HACIA EL CENTRO PORTEÑO. ALLÍ COINCIDIERON CON LA FINALIZACIÓN DE LA SEMANA DE “AYUNO Y ORACIÓN PARA DESPERTAR LAS CONCIENCIAS”, UN ESPACIO IMPULSADO POR SECTORES INTERRELIGIOSOS Y DE DERECHOS HUMANOS PARA VISIBILIZAR LA EMERGENCIA SOCIAL Y LA CRISIS ALIMENTARIA.





BUENOS AIRES.- En una contundente demostración de fuerza y articulación territorial, la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA-A) y la Central de Trabajadores de la Argentina de los Trabajadores (CTA-T) protagonizaron este martes una masiva movilización hacia la histórica Plaza de Mayo. La medida, enmarcada en una Jornada Nacional de Protesta, tuvo como eje principal la convergencia con el acto de cierre de la iniciativa “Ayuno y oración para despertar las conciencias”, impulsada por la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común, y respaldada activamente por referentes de derechos humanos como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.


La movilización, que luego se extendió con réplicas hacia las inmediaciones del Ministerio de Economía, buscó visibilizar de forma unificada el profundo rechazo del arco gremial al programa económico implementado por la administración de Javier Milei. Los principales reclamos se centraron en la denuncia del ajuste fiscal, la licuación de los ingresos salariales y de las jubilaciones, y la alarmante desfinanciación de los comedores comunitarios.



El protagonismo de la Mesa Ecuménica y la resistencia pacífica


La jornada marcó la culminación de ocho días de ayuno ininterrumpido en la Plaza de Mayo, un gesto de protesta pacífica que comenzó el pasado 2 de junio. Desde el escenario central, los organizadores definieron la medida no como un acto de resignación, sino como un “testimonio ético” frente a lo que caracterizan como una situación de desprotección y hambre generalizado en los sectores más vulnerables de la sociedad.


“Ayunamos no para sufrir, sino como testimonio para despertar conciencias. La solidaridad es necesaria para poder convivir entre los pueblos”, manifestó Adolfo Pérez Esquivel durante su intervención.


El referente de derechos humanos criticó con dureza la agenda de viajes internacionales del Poder Ejecutivo en detrimento de la atención a las economías regionales y a las provincias argentinas, denunciando además el impacto de las políticas desreguladoras sobre los recursos naturales estratégicos del país.


Por su parte, el sacerdote Francisco "Paco" Olveira, integrante del colectivo de Curas en Opción por los Pobres y miembro activo de la Mesa Ecuménica, alertó sobre los peligros de la indiferencia social. El religioso remarcó la urgencia de reaccionar frente a un escenario que catalogó como de extrema gravedad institucional y humanitaria, enfatizando que un sector de la población corre el riesgo de naturalizar la miseria.



La voz de las centrales obreras


La presencia de las conducciones nacionales de ambas CTA consolidó el carácter político-gremial de la convocatoria. Tanto Hugo "Cachorro" Godoy (CTA Autónoma) como Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) coincidieron en la necesidad estratégica de profundizar los lazos de unidad en la acción dentro del movimiento obrero organizado, articulando esfuerzos con los movimientos sociales y los organismos civiles.


Los secretarios generales fundamentaron la pertinencia de la Jornada Nacional de Protesta en base a una serie de ejes programáticos insatisfechos por el Gobierno nacional:


  • Restitución inmediata de los programas de asistencia alimentaria destinados a las redes de comedores populares.
  • Paritarias libres que permitan compensar la pérdida del poder adquisitivo frente a los índices inflacionarios del primer semestre.
  • Freno al desmantelamiento de la obra pública y reactivación del respaldo productivo para los sectores de la economía popular y los barrios vulnerables.

El acto de cierre revistió una fuerte carga simbólica al concluir con la finalización formal del ayuno colectivo. Las y los ayunantes compartieron pan y verduras que fueron producidas y donadas por los trabajadores de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), en una muestra de solidaridad de clase y autogestión comunitaria. Finalmente, la jornada se dio por concluida tras la realización de una celebración religiosa interconfesional que reafirmó el compromiso de las organizaciones participantes de continuar en estado de movilización y asamblea permanente.


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