EL ENTENDIMIENTO, CON VIGENCIA HASTA FIN DE AÑO, CONTEMPLA ESQUEMAS DE PARATE PRODUCTIVO, RETIROS VOLUNTARIOS Y NUEVAS PAUTAS PARA LAS ASAMBLEAS. LA RÚBRICA GENERÓ UNA FUERTE FRACTURA INTERNA ENTRE LOS DELEGADOS Y DEJÓ A UN SECTOR DE LOS OPERARIOS EXCLUIDO DEL PREMIO ANUAL.
El polo industrial de Tierra del Fuego atraviesa horas de máxima ebullición política y gremial. La seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Grupo Mirgor sellaron un entendimiento de carácter crítico que redefine las condiciones operativas y laborales en medio de la profunda recesión que golpea al sector electrónico y manufacturero de la isla.
El convenio, cuya vigencia se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2026, llega tras semanas de tensiones cruzadas, amagos de despidos masivos y negociaciones bajo la órbita de la cartera laboral.
Los ejes centrales del entendimiento
El acta acuerdo firmada por la cúpula sindical y la compañía contempla herramientas de flexibilización y reorganización interna frente a la caída de la demanda y la menor fabricación de dispositivos móviles y electrodomésticos. Entre los puntos más destacados figuran:
- Esquemas de suspensiones y parates: Se habilitan mecanismos formales para gestionar los baches de producción mediante suspensiones temporales de actividades en las plantas alcanzadas.
- Restricciones a la actividad sindical: El pacto impone nuevas normativas para el funcionamiento interno. Las reuniones gremiales deberán notificarse con un mínimo de 24 horas de anticipación y realizarse exclusivamente al inicio o al cierre de cada turno de trabajo. Asimismo, se estableció un régimen disciplinario que habilita sanciones patronales ante cualquier incumplimiento de estas pautas.
- Retiros voluntarios y estructura: El acuerdo habilita la implementación de esquemas de retiros voluntarios y la conformación de una Comisión Interna Gremial Única, aunque la empresa no logró incorporar su pretensión original de instaurar un banco de horas.
- Esquema de pagos y premio anual: Se fijó el pago de un reconocimiento económico anual dividido en dos cuotas: un desembolso inicial de 1.000.000 de pesos y un saldo complementario de 2.120.000 de pesos abonado hacia finales de diciembre.
Fractura interna y rechazo de delegados
La firma del convenio no estuvo exenta de turbulencias en la dinámica interna del gremio metalúrgico. Los delegados de base correspondientes a una de las principales razones sociales del conglomerado se negaron terminantemente a convalidar el texto en el Ministerio de Trabajo, protagonizando un quiebre en la postura unificada de la representación obrera.
Como consecuencia directa de esta negativa y de la exclusión de esa planta en la rúbrica oficial, el personal encuadrado en dicha razón social quedó temporalmente al margen del esquema de percepción del premio anual pactado para el resto del grupo.
Desde distintos sectores sindicales y asambleas de base advierten que el acuerdo sienta un precedente delicado en un escenario provincial marcado por la caída de puestos de trabajo registrados y una contracción generalizada de la actividad fabril en el extremo sur del país.
