LA CENTRAL OBRERA SE CONCENTRÓ ESTE JUEVES ANTE LA SECRETARÍA DE INDUSTRIA PARA ADVERTIR SOBRE EL IMPACTO DE LA RECESIÓN EN EL TEJIDO PRODUCTIVO NACIONAL. A TRAVÉS DE UN SEVERO DIAGNÓSTICO, LOS GREMIOS RECLAMARON PROTECCIÓN INMEDIATA PARA LAS PYMES, DENUNCIARON LA PÉRDIDA DE MILES DE PUESTOS DE TRABAJO Y REAFIRMARON LA CONTINUIDAD DEL ESTADO DE ALERTA FRENTE A LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS DE AJUSTE.
La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a exhibir su capacidad de movilización este jueves al concentrarse en el microcentro porteño, con el objetivo de encender las alarmas sobre el profundo deterioro del sector manufacturero. La protesta, que tuvo su epicentro frente a las puertas de la Secretaría de Industria, marcó un nuevo capítulo en el plan de lucha que la conducción cegetista viene gestando frente al modelo económico del Gobierno nacional.
Con una fuerte impronta gremial y la presencia de delegados de los principales sindicatos industriales —metalúrgicos, mecánicos, textiles y de la alimentación, entre otros—, la jornada buscó visibilizar la realidad que atraviesan las fábricas de todo el país. La exigencia principal giró en torno a la urgente necesidad de implementar políticas de Estado que defiendan la producción local frente al cóctel que, según denuncian, combina la caída del consumo interno, el aumento exponencial de las tarifas y la apertura de importaciones.
Desde la cúpula de la central obrera delinearon un crudo panorama laboral. En los discursos y en el documento consensuado por los distintos sectores sindicales, se advirtió que el actual esquema económico empuja al abismo a las pequeñas y medianas empresas (pymes), históricas generadoras de la mayor parte del empleo privado registrado en la Argentina. Para los gremios, la contracción de la actividad no solo licúa el poder adquisitivo de los salarios en las negociaciones paritarias, sino que ya se traduce en suspensiones, recortes de turnos y despidos masivos.
El enfoque de la dirigencia no se limitó únicamente a la coyuntura fabril, sino que trazó una línea directa entre la defensa de los puestos de trabajo y la soberanía nacional. En este sentido, los referentes sindicales exigieron el fin de las políticas que priorizan la especulación financiera por sobre la economía real, reclamando que el Estado recupere su rol como articulador del desarrollo productivo.
La movilización de hoy deja un mensaje claro de cara al corto plazo: el movimiento obrero no descarta profundizar las medidas de acción directa. Mientras consolidan alianzas intersindicales y apoyan los reclamos de otros sectores golpeados por el ajuste —como el ámbito universitario y los jubilados—, la mesa chica de la CGT mantiene latente la convocatoria a un nuevo paro nacional, supeditando los próximos pasos a la respuesta oficial frente a esta demostración de fuerza en las calles.

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