MIENTRAS EL GREMIO ASEGURÓ UNA RECOMPOSICIÓN SALARIAL QUE RESGUARDA EL PODER ADQUISITIVO DE LOS CHOFERES DE LARGA DISTANCIA, LAS CÁMARAS DE TRANSPORTE DEL ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES CONTINÚAN DILATANDO LAS NEGOCIACIONES. DESDE LA CONDUCCIÓN SINDICAL ADVIERTEN QUE LOS TRABAJADORES NO SERÁN "LA VARIABLE DE AJUSTE" Y NO DESCARTAN INMINENTES MEDIDAS DE FUERZA.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) consolidó esta semana un importante paso en la defensa del salario de sus representados al rubricar un nuevo acuerdo paritario para los choferes de larga distancia. Sin embargo, el alivio logrado a nivel federal contrasta fuertemente con la realidad del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la negociación salarial continúa en un peligroso punto muerto.
El entendimiento alcanzado para la rama de larga distancia establece una actualización progresiva de los haberes que permite hacer frente al avance inflacionario, garantizando además el pago en tiempo y forma de las escalas adeudadas y el Sueldo Anual Complementario (aguinaldo). Para la conducción del gremio, este pacto demuestra que, cuando existe verdadera voluntad de diálogo y responsabilidad social por parte de las empresas, es posible dignificar el trabajo de quienes sostienen la conectividad a lo largo y ancho del país.
El AMBA, rehén de la especulación empresaria
En la otra vereda, el escenario para los miles de trabajadores que movilizan a diario el transporte de pasajeros en la zona metropolitana es de máxima tensión. Las sucesivas audiencias entre las autoridades de Trabajo, Transporte y los representantes gremiales han fracasado ante la postura inflexible de las principales cámaras empresarias del sector.
Las patronales insisten en condicionar cualquier tipo de mejora salarial al desembolso de mayores subsidios por parte del Estado nacional o a una nueva habilitación para incrementar el cuadro tarifario. Frente a esta reiterada maniobra de presión, la respuesta de la organización sindical fue tajante:
"Los trabajadores no somos la variable de ajuste del sistema ni los financistas de las empresas. Nuestro pedido ha sido en todo momento claro: pretendemos únicamente trabajar y cobrar los salarios que legítimamente nos corresponden. No vamos a permitir salarios de pobreza".
El estancamiento de la paritaria metropolitana mantiene los ingresos básicos congelados, licuando de manera diaria el poder de compra de los choferes frente al costo de vida. A este cuadro crítico se le suma la creciente preocupación de los delegados por las irregularidades y demoras injustificadas en la liquidación de los aguinaldos de junio en decenas de líneas del conurbano.
Estado de alerta y cuenta regresiva
Desde la cúpula sindical que encabeza Roberto Fernández dejaron en claro que la paciencia tiene un límite. El gremio exige una recomposición urgente que eleve el salario básico a niveles que garanticen la cobertura de las necesidades de las familias trabajadoras, además de la cancelación inmediata de todas las sumas y diferencias adeudadas.
De no mediar una propuesta empresaria superadora en el próximo cuarto intermedio, la UTA advirtió que profundizará el estado de alerta y movilización. Las bases demandan que tanto el sector empresario como el Estado asuman de una vez sus responsabilidades para evitar que la crisis decante en una paralización total del servicio en el AMBA; una medida de fuerza extrema que el sindicato busca evitar, pero que asoma como ineludible si persiste la negativa a reconocer la dignidad salarial de los choferes.
