FRESU PRESIONA A LA CGT POR UN PARO DE 36 HORAS: ESCALADA CONTRA LA REFORMA LABORAL

EN UN CONTEXTO DE CRECIENTE RECHAZO A LAS POLÍTICAS DE JAVIER MILEI, SECTORES SINDICALES NUCLEADOS EN EL FRENTE DE SINDICATOS UNIDOS (FRESU) DEMANDAN A LA CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO (CGT) UNA HUELGA EXTENDIDA CON MOVILIZACIÓN, ADVIRTIENDO SOBRE UNA "CATÁSTROFE SOCIAL" SI AVANZA LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL EN EL SENADO.



El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), integrado por gremios combativos como la Federación Aceitera, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), ATE, SOMU y Viales, ha elevado la apuesta en la lucha contra la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei. Tras la media sanción en la Cámara de Diputados, dirigentes del FreSU formalizaron su pedido a la CGT para convocar un paro nacional de 36 horas coincidiendo con el tratamiento en el Senado.  

Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, fue uno de los voceros clave. En declaraciones radiales, Yofra instó al triunvirato cegetista a "profundizar el plan de lucha" y abandonar la pasividad. "Vamos a hablar con la CGT para que convoquen a un paro de 36 horas. Si no lo hacen, iremos a un paro nosotros con el FreSU", advirtió, enfatizando que el 90% de los trabajadores registrados están por debajo de la línea de pobreza.  

Abel Furlán, líder de la UOM, se sumó al reclamo durante una movilización frente al Congreso, proponiendo una estructura de paro con 12 horas iniciales de movilización y 24 horas posteriores de huelga activa. Rodolfo Aguiar, de ATE, alertó sobre una "catástrofe social" si la reforma –que incluye precarización de contratos, extensión de períodos de prueba y facilidades para despidos– se convierte en ley.  

Desde el FreSU, se critica la estrategia de la CGT, que prioriza el frente judicial y negociaciones políticas, aunque reconoce el alto acatamiento del reciente paro de 24 horas. Fuentes sindicales indican que la mesa chica cegetista debatirá el lunes o martes opciones como otro paro de 24 horas, el de 36 horas o una marcha a Tribunales.  

Este llamado refleja la radicalización del ala dura del sindicalismo, que busca unificar acciones para frenar lo que perciben como un ataque a los derechos laborales conquistados. En un país con inflación galopante y ajuste económico, los gremios advierten que la conflictividad debe escalar para defender a la clase trabajadora. La respuesta de la CGT será clave para evitar una fractura interna y mantener la unidad frente al gobierno.


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