TENSIÓN EN EL SUBTE: LA AGTSYP PARALIZA LA LÍNEA C POR INCUMPLIMIENTOS DE EMOVA Y RIESGO SANITARIO ANTE LA PRESENCIA DE ASBESTO

LOS METRODELEGADOS DENUNCIAN QUE LA CONCESIONARIA NO RETIRÓ DE CIRCULACIÓN LAS FORMACIONES NAGOYA 5000, VIOLANDO UN ACUERDO FIRMADO EN 2024. EL CESE DE ACTIVIDADES GENERA FUERTES DEMORAS EN LAS CABECERAS DE CONSTITUCIÓN Y RETIRO, MIENTRAS EL GREMIO ADVIERTE QUE LA MEDIDA PODRÍA EXTENDERSE DE NO OBTENER RESPUESTAS.





Buenos Aires, 1 de junio de 2026. — La semana comenzó con un escenario de conflicto y caos para el transporte público porteño. Desde las primeras horas de este lunes, el servicio de la Línea C del Subte —que une las estaciones clave de Constitución y Retiro— se encuentra totalmente interrumpido debido a una medida de fuerza impulsada por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP).

El eje central del conflicto es una histórica reivindicación sindical: la exposición de los trabajadores y usuarios al asbesto, un material altamente cancerígeno presente en los componentes de varias formaciones. Según indicaron desde el gremio, la concesionaria Emova ha incumplido sistemáticamente los compromisos de desasbestización.



El reclamo gremial: actas incumplidas y riesgo para la salud

El sorpresivo paro fue anunciado a última hora del domingo por Néstor Segovia, secretario gremial de la AGTSyP, quien denunció que la empresa no acató lo rubricado en el acta del 31 de mayo de 2024. Dicho documento establecía como plazo máximo la fecha actual para retirar de circulación definitivamente a la flota de trenes Nagoya 5000, identificada como portadora de este material nocivo.

"La empresa no cumple con el acuerdo firmado. ¡No queremos más asbesto en el subte!", enfatizó Segovia. A su vez, Claudio Dellecarbonara, secretario ejecutivo del sindicato, advirtió sobre la gravedad sanitaria de la situación: "Basta de contaminar a trabajadores y usuarios".

Desde el gremio de los metrodelegados recuerdan que la problemática del amianto ya ha dejado un saldo trágico entre su base trabajadora. Hasta la fecha, contabilizan al menos 75 empleados con diversas afecciones respiratorias derivadas de la exposición prolongada y denuncian el fallecimiento de tres compañeros por enfermedades profesionales vinculadas directamente a este mineral. En este marco, insisten además en el reclamo por la reducción de la jornada laboral semanal, buscando disminuir el tiempo de exposición de los operarios a los agentes tóxicos.



La respuesta patronal y el impacto en los usuarios

Por su parte, la empresa Emova catalogó la medida gremial como "sorpresiva" y cuestionó que se tome a los usuarios como rehenes de la disputa. Mediante un comunicado oficial, la compañía aseguró que sostiene desde 2018 un plan integral de desasbestizado en la red, realizando tareas de oclusión en la flota Nagoya bajo el monitoreo de la Agencia de Protección Ambiental porteña y en presunta conformidad con las normativas vigentes.

Mientras las partes mantienen sus posiciones, el impacto recae de lleno en los más de 200 mil pasajeros diarios de la Línea C. Durante toda la mañana, las inmediaciones de Constitución y Retiro evidenciaron filas interminables en las paradas de colectivos y un desborde generalizado en las líneas ferroviarias, en un intento desesperado de los trabajadores por encontrar vías alternativas para llegar a sus puestos laborales.

Hasta el momento, la medida de fuerza no tiene horario estipulado de finalización. La cúpula de la AGTSyP ha advertido que, de no mediar una convocatoria urgente de las autoridades laborales porteñas y de la propia empresa que garantice el retiro inmediato de las formaciones contaminadas, la paralización del servicio podría extenderse durante las próximas jornadas.


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