CON LA PRESENCIA DE 1.600 DELEGADOS Y DELEGADAS DE TODO EL PAÍS, EL FRENTE SINDICAL POR LA SOBERANÍA Y EL TRABAJO (FRESU) LLEVÓ ADELANTE SU PRIMER PLENARIO NACIONAL, CONSOLIDANDO UN ESPACIO DE ARTICULACIÓN GREMIAL BAJO LAS CONSIGNAS DE UNIDAD, LUCHA Y REBELDÍA FRENTE AL CONTEXTO ECONÓMICO Y LABORAL.
El Frente Sindical por la Soberanía y el Trabajo realizó su primer Plenario Nacional con una convocatoria que reunió a 1.600 representantes sindicales de distintos sectores productivos y de servicios, marcando un hito en el proceso de consolidación del espacio.
El encuentro, atravesado por el lema “Unidad, Lucha y Rebeldía”, se desarrolló en un contexto de creciente preocupación del movimiento obrero por la pérdida del poder adquisitivo, la precarización laboral y el impacto de las políticas económicas sobre la producción y el empleo. En ese marco, los delegados y delegadas coincidieron en la necesidad de fortalecer la articulación intersindical para enfrentar de manera coordinada los desafíos actuales.
Durante la jornada se debatieron ejes centrales vinculados a la defensa del salario, la estabilidad laboral, la soberanía productiva y el rol del Estado en la regulación de la economía. Asimismo, se puso énfasis en la importancia de ampliar la base de representación del frente, incorporando nuevas organizaciones y promoviendo la participación activa de las bases.
Voceros del espacio destacaron que el plenario no solo tuvo un carácter deliberativo, sino también organizativo, ya que permitió avanzar en la definición de una agenda común de acción sindical. Entre las principales resoluciones, se planteó la profundización de medidas de visibilización del conflicto social, la coordinación de acciones territoriales y la construcción de consensos para futuras instancias de movilización.
El FreSU se posiciona así como un actor en crecimiento dentro del escenario gremial argentino, con una estrategia centrada en la unidad del movimiento obrero y la confrontación frente a políticas que consideran regresivas para los trabajadores. En ese sentido, el plenario funcionó como un punto de partida para una etapa de mayor protagonismo sindical.
Finalmente, los participantes coincidieron en que el desafío inmediato será sostener la cohesión interna y traducir las definiciones políticas en acciones concretas que impacten en la realidad cotidiana de los trabajadores y trabajadoras, reforzando el rol del sindicalismo como herramienta de defensa de derechos.

