BAJO LA CONSIGNA “LA SALUD NO PUEDE ESPERAR”, DECENAS DE MILES DE TRABAJADORES SANITARIOS, MÉDICOS, ENFERMEROS Y ORGANIZACIONES GREMIALES SE MOVILIZARON DESDE EL MINISTERIO DE SALUD HASTA PLAZA DE MAYO. LA JORNADA FEDERAL EXPUSO EL COLAPSO DE LOS HOSPITALES, EL VACIAMIENTO DE PROGRAMAS ESENCIALES COMO EL REMEDIAR Y LA ALARMANTE PÉRDIDA DEL PODER ADQUISITIVO FRENTE A LAS POLÍTICAS DE RECORTE DEL GOBIERNO NACIONAL.
En una demostración de fuerza y unidad colectiva, más de 60.000 trabajadores y profesionales del sistema sanitario público protagonizaron este miércoles una histórica Marcha Federal de la Salud. Las columnas de manifestantes, compuestas por médicos, enfermeros, personal técnico y administrativo nucleados en gremios como la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa) y la CTA Autónoma, colmaron la Avenida de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires, uniendo las puertas de la cartera sanitaria nacional con la histórica Plaza de Mayo.
La jornada no se limitó a la capital. El plan de lucha, que incluyó paros y asambleas, replicó masivamente sus reclamos en las principales plazas de provincias como Santa Cruz, Mendoza, Santa Fe, Tierra del Fuego y Chaco, configurando un reclamo de alcance nacional contra el desfinanciamiento del sector.
"Llevamos dos años marchando en la calle contra el ajuste presupuestario. Pero también debemos señalar a los gobernadores e intendentes que profundizan la precarización laboral en sus provincias y municipios", advirtió Jorge Yabkowski, secretario general de Fesprosa, marcando el posicionamiento firme del frente gremial frente a las distintas administraciones del Estado.
Los ejes del reclamo gremial: Vaciamiento y salarios de pobreza
El malestar del sector salud se fundamenta en un retroceso estructural sin precedentes de sus condiciones de vida y de trabajo. De acuerdo con informes técnicos de organizaciones sanitarias, las partidas destinadas a la salud pública sufrieron una caída del 34% en términos reales entre el inicio de la actual gestión nacional y el presente ciclo presupuestario de 2026.
Este recorte impacta directamente en dos frentes críticos que los sindicatos denunciaron a viva voz durante el acto central:
- Destrucción de los salarios y precarización: Los ingresos del personal de salud se encuentran severamente rezagados frente a la inflación, empujando a miles de profesionales al pluriempleo y provocando una preocupante fuga de especialistas del sistema público.
- Falta de insumos y medicamentos esenciales: Se denunció formalmente el vaciamiento del histórico Programa Remediar, encargado de distribuir botiquines con medicamentos básicos a más de 20 millones de usuarios en centros de atención primaria de todo el país. Los trabajadores advierten que la falta de vacunas, remedios oncológicos y de enfermedades crónicas está empujando a los hospitales públicos a una situación de saturación y colapso inminente.
La salud como derecho, no como variable de ajuste
Hacia el final de la tarde, la lectura del documento conjunto consensuado por el Foro por el Derecho a la Salud y los distintos nucleamientos sindicales dejó en claro que la movilización marca un punto de inflexión y el endurecimiento de las medidas de fuerza si las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación continúan sin abrir canales de diálogo paritario real.
Desde el enfoque de los trabajadores, la salud pública no representa un gasto a recortar, sino un derecho humano fundamental que el Estado tiene la obligación constitucional de garantizar. Con los guardapolvos blancos en alto y el respaldo de organizaciones sociales, pacientes y jubilados, el sindicalismo sanitario demostró en las calles que está dispuesto a sostener la resistencia frente a un modelo que compromete la atención de las familias argentinas y la dignidad de quienes sostienen el sistema día a día.
