MILES DE TRABAJADORES MARCHARON EN DEFENSA DE SUS DERECHOS Y NO FUERON ESCUCHADOS POR SUS REPRESENTANTES EN EL SENADO

EN UNA JORNADA HISTÓRICA DE LUCHA, SINDICATOS Y ORGANIZACIONES SOCIALES COLMARON LA PLAZA DE LOS DOS CONGRESOS EN RECHAZO A LA REFORMA LABORAL IMPULSADA POR EL GOBIERNO DE JAVIER MILEI, QUE OBTUVO MEDIA SANCIÓN EN EL SENADO PESE A LA REPRESIÓN POLICIAL Y LAS ADVERTENCIAS OBRERAS SOBRE LA PRECARIZACIÓN INMINENTE.



Miles de trabajadores afiliados a la CGT, las dos CTA, la UOM y otros gremios se movilizaron masivamente hacia la Plaza de los Dos Congresos para repudiar el proyecto de reforma laboral que amenaza con desmantelar conquistas históricas del movimiento obrero argentino. La marcha, que partió desde Avenida de Mayo y 9 de Julio, reunió a una multitud que colmó las calles, con columnas llegando incluso a pie por la autopista Buenos Aires-La Plata, en un claro mensaje de unidad sindical contra las políticas ultraliberales del oficialismo.  

Esta reforma representa un retroceso brutal: elimina la ultraactividad de los convenios colectivos, permitiendo que estos caduquen sin renovación automática y priorizando acuerdos por empresa sobre los nacionales por rama, lo que debilita el poder de negociación de los sindicatos y favorece a los empleadores. Además, limita drásticamente el derecho a huelga al expandir la lista de "servicios esenciales" que deben garantizar un 75% de cobertura mínima, y "actividades trascendentales" con un 50%, restringiendo así el impacto de las medidas de fuerza. Los trabajadores no percibirán salario durante huelgas o asambleas, y se endurecen sanciones por bloqueos o intimidaciones.  

Otro golpe directo es la modificación de las indemnizaciones por despido: se excluyen aguinaldos, vacaciones y premios del cálculo, se permite el pago en hasta 12 cuotas, y se crea un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) financiado por aportes patronales para "facilitar" despidos sin causa, con 2.5% para pymes y 1% para grandes empresas. Esto, sumado al "banco de horas" para flexibilizar jornadas (respetando solo 12 horas de descanso y 35 semanales promedio), y la posibilidad de pagar salarios en moneda extranjera o especie, precariza el empleo y beneficia a los grandes capitales a costa de la dignidad obrera.  

La jornada no estuvo exenta de violencia. Hacia las 15:30, un grupo de manifestantes arrojó piedras y molotovs contra las vallas policiales, desencadenando una represión con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes que dejó al menos 50 detenidos, 15 heridos entre agentes y manifestantes, y la plaza desolada por la noche. Líderes sindicales como Hugo Godoy de la CTA denunciaron la ausencia de diálogo y acusaron al gobierno de buscar "aplastar el salario" y a gobernadores cómplices de traicionar a los trabajadores.  

Pese a la media sanción en el Senado (42 votos a favor, 30 en contra), la CGT y aliados prometen intensificar la lucha en Diputados y vía judicial, advirtiendo que esta ley "no resuelve problemas, solo los agrava". En palabras de la central obrera, "no nos verán de rodillas". La batalla por los derechos laborales continúa.  






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